12 ago. 2008

Intro


…nací muerto, plenamente, la partera para revertir el asunto no tuvo mejor idea que pegarme algunas nalgadas según diría después mi madre, como tal cosa no hacia efecto, tuvo la gracia de sumergirme en un balde donde estaban embebiendo las toallas con las que aplicaban paños a la parturienta, así, sin mas y a la corta edad de unos instantes en este mundo, desperté, a sabiendas de que esto iba a ser una mierda…

Hablar, como voy a hacerlo en primera persona acerca de mi, es acaso la forma mas cabal de demostrar la manera en que me manejo por esta puta vida.

Ya haciendo referencia a los cachetazos que recibí de bienvenida en este mundo, el resto no tiene que asustar, como sea en un punto no deja de ser la frutilla de un postre.

Tranquilamente más de una vez fantaseé con el momento mismo de mi nacimiento y en la partera tirandome, cual feto muerto directamente a un tacho, y confesándole a mi madre que nada se había podido hacer.

-Fue lo mejor, no presentaba buen aspecto y cuando esto pasa a minutos de nacer, seguramente señora la vida que le esperaba hubiera sido una puta tragedia, intuyo que además pensaba “de esos ya hay bastantes”.

Digo me imagino ese destino, pero no como tragedia, sino mas bien como redención, me explico, soy un privilegiado que tiene como certeza el hecho de la vida después de la vida, porque realmente eso de la vida después de la muerte, en realidad si bien se mira, seria la vida después de la vida.

La valides del concepto muerte dejaría de tener el significado real para el cual fue diseñado, porque, si realmente y aunque mal nos pese las palabras se diseñan, se les brinda una textura, porosidad y hasta ciertas reminiscencias aromáticas si se quiere, con el solo hecho de reflejar de la mejor manera posible una sensación; y definitivamente si uno va a vivir después de “una muerte” entonces la valides de la palabra se vería reducida a cenizas.

Digo me imagine otra vida, o mejor dicho visiones zahorí corrompieron mis sueños impregnándolos de mi próxima vida, y así puedo afirmar, esta, fue solo una yapa.

El hecho de llegar a fiolo probablemente como condición necesaria para tener el mas platónico de los amores consumados no me libro de todas las atrocidades carnales que se imaginen, todas cometidas, porque eso es lo que pasa con la carne si no se ama, son actos que se cometen, entonces, y tal vez en consecuencia de ese amor platónico, el cual a ser sinceros tenia una correspondencia directa, pero un halo infranqueable nos alejaba los centímetros necesarios para no quemar esa pureza, comparándolo tal vez con una musa y el loco creativo de turno, con ese primer orgasmo sensorial del conocerse, pues de esa forma me pase la vida al lado de Malena.

Ella fue y es parte del negocio, nunca un reparo.
Las demás, como solía decirles, traían mas billetes, pero nunca pudieron volver con el garbo que ella regresaba, era arrolladora, fue a ser sincero la que me llevo a conocer el negocio, la que hizo de mi un hombre de negocios.