21 oct. 2009

3


Escuchando el órgano que de fondo pregona infinita tristeza, solo atino a disfrutar:

The Crow mato aquel gato negro…

Mistifica sus tripas en ritual pagano,. abandona toda corrección segado por su apetito, no es tiempo de batallas, hay un rey, nada de sentimentalismos es un réquiem,
Trato de tomar control, entre tanto ojo cuervo que mira de re_ojo, escucho el órgano, ya se acerca mi Réquiem.
La batalla esta por empezar, rojo será el color, el tal cuervo grita su victoria, su apetito calma entre tanta tripa revuelta; el diablo nos trae un mensaje:
No será esta noche, no, pretende que seamos tan entupidos de creer en dios, pero el sabe a las claras, los cuervos no creen, trato de decírselo, solo hasta caer en la cuenta que el órgano acelera el ritmo, el Réquiem ya es espeso, y nunca tuve una oda, doy rodeos a mi apetito, me acerco, abro mis ojos a ver si las entrañas resultan sabrosas después de todo…


Las alas arrastran tanto deseo morboso, que vamos acaso sea virtud ¿

Y el apetito se disipa en tal cuervo, brota la mirada deseada, la plenitud de saciar un sentido, se escucha un grito y noto mis labios al ritmo del réquiem, doy mi propia oda, me mezclo en el asunto, …

De brillo azulado, se acerca presuroso en búsqueda de la novedad, siempre pude ver, aprender no, todo es un show, no hay canción ya, saludo a mi piel próxima a ser despellejada, disfruto mi réquiem que loopeado gira irremediablemente en mis sentidos, solo un pico hay, diminuto, vidrioso, un brillo, un cuervo, un gato muerto y una nueva victima al nacer.




Todos somos soldados de plomo

O cuervos que no dejan de morir

2


O.K. es hora

Las alas desmenuzaban el aire que se interponía en su paso, se precipito primero en forma de pluma, como presagio de la alevosía que nos estaba esperando.

Negra azulado, de un vidrioso brillo, si pudiera volver a ver plenamente el color de una de esas plumas creo recuperaría la visión.

Cuando la insanidad supera los pasos que damos, la idiotez de los mismos esta casi demostrada, en tanto la forma en que adoremos los cielos nos permitirán hablar con la luna.

Y ella dijo:

-Decile a Tommy, que aun oigo su voz, ese susurro que me enamoro en sus canciones.

Así sin mas volvía a hablar de el, alguien que fue “una(o) de sus musas”.

-No soy loro para repetir, susurre espantado, ya viendo al rapaz vuelo que emprendía hacia nosotros.

-Nunca tuvistes las pelotas para cumplir el fisique du rol para el que estas marcado.

-Nunca tuve el suficiente estigma como para jugar el menagge a trois que pretendías, no me iba eso de impostar mis musas para cubrir tus necesidades.

La mirada cazadora tal vez no le pertenecía plenamente, pero en el ejercicio que estaba haciendo de sus habilidades, el cúmulo de encanto estaba ligado irremediablemente a la cacería….

-Como sea se que le vas a decir, no podes conmigo, eso es cierto, como es cierto que una musa no es mas que el fondo mismo del agujero negro que todos somos, solo ella nos ve, o nos deja vernos, como sea, y yo, te dejo verte eso lo se…

En ese punto el ave ya estaba a menos de tres metros de mi cara, tuve el brillo de sus alas bajo unos tenues rayos de sol que se colaban bajo unas nubes tan bien predispuestas para el todo de la imagen.
Vi sus alas plegándose para absorber todo el impulso que traía, note como sus graznidos parecían mas penetrantes, casi humanamente guturales.

Así como un rayo cumpliendo la misión debida, y con la robustez de su pico robo mis ojos de vida…

Ella, no pude ver su reacción, pero sutilmente el sinsentido me la mostró falta de sorpresa, como si todo fuera parte de un designio…


Así decidí partir, a cumplir con su encargo maldito.
Mientras el cuervo, creí sentir se posaba en sus hombros.

1


Lo decidí, voy a adoptar un cuervo, aunque bien se que todo cuervo que se precie solo llega y no se adopta, a tal suerte y ante tal arribo no acontecido, pues lo decidí rotundamente

Adoptare un cuervo, celebrare su sagaz vuelo, afilare su pico con limas de acero, acicalara mi parco pelo en búsqueda de alguna idea perdida, hurgara entonces tal vez en alguna materia no gris, o algún piojo profeta, quien sabe si alguna garrapata no dará presente en tal situación.
Como sea lo acostumbrare o el me acostumbrar (quien sabe) a la informalidad de extender el brazo esperando su llegada tras raudo vuelo, tras hacerse presa de toda envidia de ojos razantes, entre tanta mirada perdida, de esta ciudad con tanto maquillaje berreta, porque ya podremos celebrar, cazara tantas sensaciones de corazones destrozados.

Porque todo vuelo y entre plumas negras se asemeja a la llegada de un profeta, inalterables palabras que enseñare a murmurar de su pico, y no llegara diciendo never more, o tal vez, quien sabe, de tanto desconocimiento que tengo de todo mi relación con cuervos es una mas de ese tanto todo, como sea lo acostumbrare a hablar como quien lo hace con un periko, y llegado el día mis palabras ya no me serán propias, sino mas bien será su pico quien hable, no insistiré en el asunto, se con seguridad que habrá de aprender con facilidad, al cabo mis letras no son ni tan pesadas ni tan complejas.

Seguramente empezare enseñándole un: “buenas noches...” acaso sea la primera mejor frase que podría hacerle presente, léase saludaría su llegada de tal manera, pero además seria una expresión de movilidad, porque vamos las noches son buenas, y mas si uno es cuervo calculo…


Como sea que nombre le pongo?

12 ene. 2009

2



Venia caminando distraída o tal vez justamente a la inversa, perfectamente concentrada con aquello que ocupaba su mente (nunca lo supe realmente).
Me llamo la atención el rodete que tenia, lo mágicamente desordenado que estaba, como si a tono de la situación que su garbo manifestaba aquel pelo se empeñara en crear un manifiesto de sus sensaciones por medio de ese enmarañado y sencillo atributo.
Seguramente mi vista la acompaño un par de segundos, y a pesar de ese estado de trance en el que parecía estar, cruzo esa calle, se despego del barro que envolvía todo, la inmundicia de olor que se empeñaba en hacernos saber que éramos de segunda, cruzo, y se acerco directo a mi mano, busco un gesto, acercar la suya, y cuando noto ya la falta de templante que me recorría me susurro el precio.
No están hechas para dudar esas mujeres, sean putas o princesas, nunca es el dinero lo que se necesita para que dentro una sensación espié nuestros corazones, tan profundo claman nuestros miedos y certezas, no es necesario pelear, se manifiestan cuando tienen la razón para hacerlo, dan la bienvenida a nuestro ser.
Perder la cabeza, si, tal vez, por algunos billetes a cambio? Si no queda mas remedio, la soledad tiene miedos malditos, y dulces condenas, redenciones sin pelea, todo desaparece.
-Me parece justo, atine a decir, cuando había recorrido unos pocos segundos me había arrepentido de una frase tan estupida, justicia? Quien era yo para hablarle de esas cosas, para tildar de justo o no el precio que dijera, era casi un juego el asunto, la mínima sumisión a la cual yo accedía, esa tan sencilla, la del precio, y una tan profunda como la que iba a acceder ella, la del cuerpo.
Y fue ella, Malena, la que me enseño eso en primer termino, ese día o mejor dicho esa noche, el cuerpo en esos casos no es sumiso.
Apenas rozo mi mano ya habíamos empezado a caminar hacia el hotelucho de la zona, los dos seguramente éramos habitúes y sin embargo nunca nos habíamos cruzado o era acaso que ese rodete y el semblante de hoy habían confabulado para que le prestara atención, el resto de mis días transcurridos por esa barriada la había ignorado mi vista, estado ciego de su belleza?.

Pasamos la puerta, y note el guiño que hizo al conserje, me miro el tipo con un grado de examen, la mueca,el rictus en su labio, el lado izquierdo levando minimamente y la cabeza desplazándose lentamente, note la falta de aceptación de parte de el, pero ella era la que decidía, el tipo le tenia cariño se veía y sabia la plata que me podía sacar, no era partido para una noche que recién empezaba yo, probablemente me considero una perdida de tiempo con poca ganancia de por medio.

No habíamos cambiado palabra además del susurro del precio.