22 sept. 2011

Happy End


Si se encuentra cierta reminiscencia a E.A.P. a las claras están con una visión deforme de lo que han leído, incluso aseguraría la cercanía a tal institución solo puede estar dada por la falta de cordura de quien realizara tal aseveración.
Peor aun, si dijeran que es una burda copia solo me limitare a citar a un contemporáneo que es acreedor de las probablemente mas celebres frases actuales por estas tierras, D.A.M. “Que la chupen”, en mi burdo criterio sus salidas solo pueden establecer semejanzas con aquellas a las que nos acostumbraron G.M. o incluso O.W..

Además llegado el caso quien es E.A.P. ¿?




Dentro de una carpeta oficio con unos cuantos folios para hacer mas prolijo el asunto (seguramente) me llego como legado final la correspondencia que cierta amiga tuvo con aquellos pretendientes a amante, los cuales admito difícilmente le movieran pelo alguno (no hablo de bellos pubicos, desubicados).
Su carácter, lo explosivo en su manera de vivir la alejaba exponencialmente de las ecuaciones amorosas que se pretendían establecer con su persona.

Veamos, vayamos, leamos, lo importante.
La primera de las misivas.






Queridísima Malena:
Sabe usted acaso a estas alturas acerca de mi temperamento y las formas, como cuido de ellas, la manera en que uno respeta las normas y recovecos en los cuales la vida nos va sumergiendo es aquello que estampa la huella definitiva sobre nuestras espaldas.
Por momentos uno intuye sobre salidas inverosímiles a asuntos de poca monta, incluyo pergeñando las pequeñas batallas que los días futuros nos presentaran en ese afán innecesario y cruel en el cual nos sumergimos algunos de los mortales, algo necesariamente innecesario, pero lamentablemente producto de nuestra mas profunda humanidad.
Ni forma de remediarlo, solo se da, uno planea el futuro, incluso el presente, momento a momento son definidos en el instante mismo de estar sucediendo, pero ciertas premisas son intrínsecas a lo mas profundo de nuestro ser, de nuestro pasado, es decir, debiera ser material imposible de modificar.
La mayoría (no podría asegurar que todos) de los humanos se pliegan a la idea de no derramar sangre de su propia sangre, entiendame, no derramar sangre que lleva la propia, pero a veces, en determinados momentos….


Determinadas circunstancias…

Lo entiendo, su miedo, como crece, lo se, incluso el mío aun hoy me acobarda, me planteo si realmente la presente pretende mostrarme tal cual soy o simplemente es parte de este burdo afán actual de mostrarse, sin mas.

Pero volviendo, suponía, incluso sin haberlo pensado jamás lo admito que era de aquellos partidarios humanos adeptos a no derramar sangre.


No pude resistirme, el puto mosquito no se la llevaría tan fácil.