21 oct. 2009

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Escuchando el órgano que de fondo pregona infinita tristeza, solo atino a disfrutar:

The Crow mato aquel gato negro…

Mistifica sus tripas en ritual pagano,. abandona toda corrección segado por su apetito, no es tiempo de batallas, hay un rey, nada de sentimentalismos es un réquiem,
Trato de tomar control, entre tanto ojo cuervo que mira de re_ojo, escucho el órgano, ya se acerca mi Réquiem.
La batalla esta por empezar, rojo será el color, el tal cuervo grita su victoria, su apetito calma entre tanta tripa revuelta; el diablo nos trae un mensaje:
No será esta noche, no, pretende que seamos tan entupidos de creer en dios, pero el sabe a las claras, los cuervos no creen, trato de decírselo, solo hasta caer en la cuenta que el órgano acelera el ritmo, el Réquiem ya es espeso, y nunca tuve una oda, doy rodeos a mi apetito, me acerco, abro mis ojos a ver si las entrañas resultan sabrosas después de todo…


Las alas arrastran tanto deseo morboso, que vamos acaso sea virtud ¿

Y el apetito se disipa en tal cuervo, brota la mirada deseada, la plenitud de saciar un sentido, se escucha un grito y noto mis labios al ritmo del réquiem, doy mi propia oda, me mezclo en el asunto, …

De brillo azulado, se acerca presuroso en búsqueda de la novedad, siempre pude ver, aprender no, todo es un show, no hay canción ya, saludo a mi piel próxima a ser despellejada, disfruto mi réquiem que loopeado gira irremediablemente en mis sentidos, solo un pico hay, diminuto, vidrioso, un brillo, un cuervo, un gato muerto y una nueva victima al nacer.




Todos somos soldados de plomo

O cuervos que no dejan de morir